DUDAS AMOROSAS

Llámame romántica si te hablo del musgo conquistando la parte baja de las hayas, las raíces que sobresalen, las rocas … la belleza de la sencillez me despeina el corazón y dispara una infinidad de metáforas sobre la vida.  Mire hacia donde mire, desde el haya que crece derechita hasta la que se retuerce, la vida siempre encuentra el camino para ganar. Vengo de recargar las pilas en la selva de Irati.

Por cierto, tengo en la estantería un premio a la procrastinación para empezar a contaros cosas. ¿se puede procrastinar de procrastinar? _ mmmm…ahí lo dejo, que me lío.

Ligera de equipaje, camino en silencio. Escucho el sonido de las ramas al moverse, el cantar de los pájaros, el fluir del río… las pisadas sobre el mullido manto de hojas secas del otoño anterior me hacen flotar por momentos, me mimetizo con el bosque y empiezo a escucharme.

La puesta en marcha de la máquina de pensar es de lo más poético ¿ves cómo soy una romántica?

En un bolsillo de la mochila, llevo un paquetito de dudas amorosas, aparentemente no ocupan nada… hasta que las saco. Entonces se expanden y caminan conmigo.

El hecho de dudar suele tener mala prensa, sin embargo, como exploradora, les doy la bienvenida, pulverizan mis límites, me abren campos de posibilidades. Cuando los miedos quieren hacer acto de presencia ya los tengo superados, no pueden sorprenderme. Eso sí, resultan incómodas, a veces mucho, como el mismísimo cambio.

Que ¿para qué las llevo? Me hacen ser consciente de la continua elección que supone estar aquí, de mi capacidad de crear.

Dudar, sincerarme acerca de lo que pienso de esto o aquello, además de volverme despeinadamente creativa, me pone en alta escucha de mí misma, de la musicalidad de mis pisadas, de la velocidad de la caminata, elegir, elegirme.

El ritmo acompasado de cada zancada mi corazón en movimiento consciente y despeinado, imposible perderme.

Mi corazón, en movimiento consciente y despeinado, me recuerda al ritmo de una batería en tono de jazz, que me sugiere un de bailoteo de zancadas mientras me sumerjo en el amor de la naturaleza en estado puro.

¿A qué suena la música de tu caminar?

Que la müttación te acompañe.